Todo empezó con el mismo problema que tú conoces demasiado bien: abrir la puerta de casa y notar ese olor inconfundible a arenero, por mucho que lo limpiaras a diario.
Teníamos en casa los típicos areneros de plástico de toda la vida. Al principio parecían suficientes, pero con el paso de las semanas descubrimos lo que nadie te cuenta sobre la salud de los animales: el plástico poroso absorbe la humedad, se raya con las uñas del gato y acumula bacterias imposibles de eliminar. Esas micro-grietas se convierten en un foco constante de gérmenes que pueden causarles infecciones urinarias o irritaciones en las almohadillas. No importaba cuántos productos de limpieza usáramos, el olor y las bacterias ya formaban parte del material.
Empezamos a buscar soluciones. Vimos los areneros automáticos e hipertecnológicos, pero el precio era desorbitado (entre 350 y 500 euros) y, sinceramente, nos daba pánico la idea de un motor giratorio cerca de nuestros gatos, por muchos sensores de seguridad que prometieran.
Pensamos que tenía que haber una alternativa sensata: algo robusto, higiénico de verdad para proteger su bienestar, silencioso y que no costara una fortuna. Así es como nació Pawra Safe Box.
Decidimos apostar por el acero inoxidable de grado alimentario. Un material totalmente liso que no absorbe olores, que previene la acumulación de bacterias protegiendo su salud urinaria, y que es increíblemente fácil de limpiar y duradero. Sin piezas que se rompan, sin cables y sin complicaciones.
No somos una gran multinacional de productos para mascotas; somos personas que compartimos nuestra vida con gatos y queríamos ofrecer el arenero que a nosotros nos hubiera gustado comprar desde el primer día para cuidar de ellos de verdad. Si decides probarlo, esperamos que tú y tu gato lo améis desde el primer momento.